Robots y empleo: el desafío de corregir las desigualdades del mercado laboral y formar para los nuevos trabajos

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Publicación original: 03/03/17 | Publicación en EFB: 14/03/19 | rtve.es

Robots y empleo: el desafío de corregir las desigualdades del mercado laboral y formar para los nuevos trabajos

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La OCDE cifra en el 12% los trabajos en riesgo de automatización en España. La clave: saber si los nuevos empleos compensarán los que se destruyan. El coste de la automatización será mayor para los trabajadores poco cualificados. Serán necesarias medidas frente a los desajustes en el periodo de transición. UGT cree que aumentará el paro y propone gravar a los robots con impuestos. Economistas como Ruesga lo rechazan y plantean "rediseñar el sistema fiscal"

La primera revolución industrial con la máquina de vapor y el ferrocarril, la segunda con la electrificación que permitió la producción en masa y la tercera con la introducción de los ordenadores e internet destruyeron empleos pero los nuevos que crearon fueron muchos más. ¿Está pasando lo mismo con la cuarta revolución industrial de la robótica y la inteligencia artificial, con la llamada Industria 4.0.? ¿O la velocidad de los cambios está siendo tan rápida que no dará tiempo a compensar los puestos perdidos con los de nuevo cuño?

Entre los expertos no existe unanimidad ni en el diagnóstico ni en el 'tratamiento'. Solo en España la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cifra en el 12% los empleos que pueden estar en riesgo por la robotización, pero hay economistas e ingenieros que defienden que no pasará nada distinto a lo ocurrido en las otras tres revoluciones industriales. Todos coinciden, no obstante, en que se tendrán que corregir las desigualdades que se produzcan en el mercado laboral en este momento de transición y mejorar la formación de las personas con baja cualificación para los trabajos del futuro.

El debate sobre este desafío para el empleo lleva tiempo sobre la mesa y vuelve a estar de actualidad después de que el Parlamento de la UE haya pedido que se legisle sobre los robots. Los eurodiputados advierten de los cambios que la automatización puede provocar en el mercado laboral y piden a la Comisión Europea que esté pendiente.

Sin embargo, han rechazado de momento abrir el debate sobre una renta básica mínima para la población que pierda su empleo por la robótica y sobre el impuesto a los robots, que aquí en España, por ejemplo, plantea UGT para pagar las pensiones. Sobre estas propuestas tampoco hay un acuerdo entre los especialistas consultados por RTVE.es.

El impacto de la robótica en la pérdida de empleos

Las visiones más pesimistas sobre robótica y empleo se basan en estudios como el que en 2013 publicaron Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, y que concluye que el 47% de los trabajos en Estados Unidos tiene un riesgo alto de ser automatizado en una década o dos.

El catedrático de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid Santos Ruesga cree que informes como este "exageran" el impacto que tendrá la robótica y la inteligencia artificial en el empleo y critica que sean estudios "estáticos" que no tienen en cuenta los nuevos puestos que se crearán, dando cifras para el "consumo de los medios de comunicación".

De hecho, la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico cree que la investigación de la Universidad de Oxford puede haber "sobrestimado" los trabajos automatizables -al no tener en cuenta que hay tareas dentro de un mismo puesto que se pueden automatizar y otras que no- y rebaja al 9% de media los puestos en peligro en el informe El riesgo de automatización de los trabajos en los países de la OCDE publicado en junio de 2016.

La OCDE cifra en un 12% los trabajos en riesgo en España

España es uno de los 21 países analizados en este estudio donde el impacto de la robotización puede ser mayor. La OCDE cifra en un 12% los trabajos en riesgo en España, solo por detrás de Austria y Alemania con porcentajes similares. En el extremo contrario está Corea del Sur con un 6% mientras que  EE.UU. se situaría en la media del 9%.

Este informe ve "poco probable" que se destruya un gran número de trabajos pero advierte de que serán los trabajadores poco cualificados los que soporten los costes de la automatización. "El reto para el futuro es hacer frente a la creciente desigualdad y asegurar el reciclaje profesional" de los trabajadores menos formados, concluye.

La OCDE se muestra en cualquier caso prudente y pide no traducir los puestos en riesgo con el empleo finalmente perdido por tres motivos: porque la introducción de las nuevas tecnologías es un proceso lento, porque los trabajadores pueden adaptarse a ellas cambiando sus tareas y porque todo cambio tecnológico genera nuevos empleos.

El último informe del McKinsey Global Institute, publicado en enero de 2017, incide en la misma idea: solo el 5% de los empleos actuales puede ser enteramente automatizado. No obstante, señala que hay un 60% de ocupaciones que tienen al menos un 30% de tareas que podrían hacer una máquina.

Según esta consultora, el 48% del tiempo de trabajo en España se dedica a tareas que pueden ser automatizadas con la tecnología actual. Este tiempo equivaldría a 8,7 millones de empleos. [Consulta los datos por países y sectores]

La oportunidad de los nuevos empleos

José María Castán, catedrático de Economía y Empresa en la Universidad de Barcelona, cree que "todo lo que se puede automatizar se automatizará, no solo en la industria sino también en los servicios y en particular los asociados a la logística". No obstante, recuerda que históricamente "la tecnología ha creado más trabajos que los que ha destruido y posiblemente no haya una razón tan contundente para que en esta ocasión no vaya a ser así".

La revista La Revolución Digital del Instituto de Estudios Económicos, presentada el pasado mes de noviembre, recuerda que la Comisión Europea ha cifrado en 825.000 vacantes las que pueden quedar sin cubrir en la UE en 2020 en el ámbito de las nuevas tecnologías. "En el caso concreto de España la estimación de puestos de trabajo sin cubrir es de 85.000", recoge uno de los artículos.

Desde Hisparob -Plataforma Tecnológica Española de Robótica, constatan que "empiezan a existir perfiles deficitarios" en España como ingenieros de desarrollo de software, expertos en inteligencia artificial o en sensorización, entre otros.

El informe sobre El futuro de los trabajos del Foro Económico Mundial (2016) concluía que hasta 2020 se perderán 5,1 millones de empleos netos en Estados Unidos, China, Japón, India, Australia, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Brasil, México, Turquía, los países de la ASEAN y los del Golfo, pero destacaba dos datos: que las ocupaciones y especialidades más demandadas hoy en día no existían "hace 10 e incluso cinco años" y que el 65% de los niños que estudian Primaria acabarán trabajando en empleos que no existen ahora.

¿Un impuesto para que los robots paguen las pensiones?

El debate sobre crear un impuesto a los robots para compensar los puestos que se pierdan y garantizar el pago de las pensiones lo ha abierto en España UGT. Su secretario de Política Sindical, Gonzalo Pino, explica a RTVE.es que "al ritmo que va la digitalización y la robótica" no dará tiempo a absorber a todos los trabajadores que se queden sin empleo y vaticina "un paro estructural de dimensión importante en los próximos años".

Para hacer frente a esta situación, este sindicato defiende un impuesto a los robots para que "los beneficios de la robótica no vayan solo al bolsillo del empresario" y sean repartidos para garantizar el sostenimiento de la educación, la sanidad y las pensiones. "Las nuevas tecnologías han de servir para garantizar una vida digna", resume este dirigente sindical.

Pino incide en la brecha cada vez mayor entre el crecimiento económico y la creación de empleo. "La productividad va por una vía y el mundo del trabajo va por otra", señala este dirigente sindical que cree que no debería hablarse de "Industria 4.0." sino de "Productividad 4.0" porque los beneficios están creciendo "como nunca" y, al contrario que en las anteriores revoluciones, esto no se está traduciendo en una mejor situación para los trabajadores.

Por su parte, el secretario de acción sindical de Comisiones Obreras, Ramón Gorriz, subraya que el impacto de la robótica en la productividad y el empleo "sigue siendo una incógnita" y que la "clave no son las tecnologías en sí mismas, sino cómo se van a aplicar en el entorno laboral y social". CC.OO. no cree que la solución sea gravar a los robots con un impuesto y pide "huir del mantra de que van a crear un fuerte desempleo" para abordar este tema desde la negociación colectiva.

Cambios en el sistema fiscal y disminuir la jornada laboral

El catedrático de Economía Aplicada Santos Ruesga cree que medidas como impuestos a los robots o rentas básicas mínimas son "perversas". En el primer caso, porque puede desincentivar el uso de las nuevas tecnologías y, en el segundo, porque desvincular la renta del trabajo puede crear "capas marginales en la sociedad importantes".

Ruesga argumenta que los robots son una inversión más de capital y que este ya está gravado por el impuesto de sociedades, por lo que no haría falta crear un impuesto específico para las máquinas. Lo que habría que hacer, en su opinión, es "redistribuir o rediseñar el sistema fiscal" para que las rentas del capital contribuyan más que las rentas del trabajo. A pesar de que cada una representa un 50% de las rentas en total, "la carga fiscal va más allá del 65-70% de los ingresos" en el caso de los impuestos que pagan los trabajadores.

Este economista de la Universidad Autónoma de Madrid no cree que la velocidad del cambio que se está produciendo con la robótica y la inteligencia artificial "sea mucho más rápido" que en otras revoluciones industriales. No obstante, reconoce que en todos estos "procesos de ajuste" durante cierto tiempo se produce una "dualización del mercado" -personas con rentas medias/altas frente a otras con rentas muy bajas- que tiene que corregirse, entre otras medidas, con subsidios por desempleo y políticas activas de empleo.

Santos Ruesga cree que aunque desaparezcan empleos se crearán otros nuevos y que el resultado, si se hace bien, será una disminución de la jornada laboral como ha pasado en anteriores revoluciones industriales sin que suponga una reducción del salario.

El riesgo de "penalizar el progreso y la productividad"

El director del Centro de Automática y Robótica (CAR) de la Universidad Politécnica de Madrid y el CSIC, Manuel Ferré, afirma que "no puedes penalizar el progreso o la mejora en la productividad en un mundo global" pero que, si se opta por algún tipo de gravamen, este debería ser temporal y aplicarse también a los productos fabricados en otros países para no penalizar a las empresas y la producción en España.

Por su parte, Juan Andrade Cetto, director del Instituto de Robótica e Informática Industrial -centro de la Universidad Politécnica de Cataluña y el CSIC- duda de que se apliquen gravámenes a los robots en el futuro "si la política económica es de incentivos a la industria y mayor productividad". En caso de ponerse en marcha, cree que sería más bien "una tasa específica relacionada con el uso de una herramienta determinada" como el impuesto de circulación de los coches.

Ambos expertos del sector destacan la importancia de la robótica y la inteligencia artificial. "Es el momento de que los robots pasen de ser solo una herramienta de la industria a convertirse en máquinas que facilitan el trabajo y la vida a las personas también fuera de las fábricas", asegura Andrade Cetto, quien defiende que "la robótica aporta más beneficios que desventajas".

Sustitución de los trabajos más penosos por robots

La robótica, explica este experto, está sirviendo para llevar a cabo tareas donde la salud del trabajador se puede ver comprometida. "Es cierto que las revoluciones tecnológicas van emparejadas a cambios importantes en el empleo (...) pero esta transición no la veo como un problema de pérdida de empleo, sino como una oportunidad para desarrollar puestos de trabajo más amables para el ser humano", asegura Andrade, quien vaticina también un "gran cambio en los próximos años" en la robótica colaborativa en aquellas tareas donde personas y robots conviven en un mismo entorno para realizar una tarea común.

José María Castán, catedrático de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, destaca también que más allá de que los robots aumenten la productividad de las empresas, "liberan a las personas de operaciones insalubres, tediosas y de riesgo laboral" como las que se realizan en la siderurgia o en ciertos procesos de la industria química.

Entre los efectos que tendrá esta nueva revolución, este economista también destaca que "la robotización ayudará al freno de la deslocalización productiva" y destaca que las relocalizaciones se están produciendo ya en Estados Unidos y en España. Empresas que trasladaron su producción a otros países buscando una mano de obra más barata regresan a sus lugares de origen porque los menores costes laborales dejan de ser un incentivo y además hay ahorro en logística.

El estado de la robótica en España

España ocupa el puesto decimosegundo en la investigación sobre robótica en el mundo con un 2,9% de publicaciones científicas durante el periodo 2014-2016, según los datos facilitados por el director del Instituto de Robótica e Información Industrial, Juan Andrade Cetto. A la cabeza está Estados Unidos (39%), Alemania (12,4%), Japón (8,1%), Francia (6,6%) y China (5,9%). A nivel europeo, España está en sexta posición por detrás de Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Suiza.

Manuel Ferré, director del Centro de Automática y Robótica, señala que a España le faltan grandes empresas en el sector con más implantación, pero destaca el papel que están jugando algunas spin-off como Marsi-Bionics, que trabaja en un exoesqueleto para permitir andar a los niños con paraplejia.

El parque de robots en España está integrado por 33.338 unidades, según el estudio sobre estadísticas de robótica 2016 elaborado por Asociación Española de Robótica y Automatización Tecnologías de la Producción.

En 2015 se instalaron 3.710 unidades nuevas, un 16% más que en 2014 y el 12% de todas las unidades que existen en el mercado. El sector de la automoción representa el 48,5% de los nuevos robots incorporados, seguido del sector de "Alimentos y bebidas" (16,3%) y el metal (13,6%). El 40,3% de las nuevas máquinas realizan trabajos de soldadura.

A nivel mundial, en 2015 se implantaron en todo el mundo 248.000 robots industriales, un 12% más que en el año previo y cifra récord según los datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR). Solo China acaparó 68.000 de estas nuevas máquinas frente a Estados Unidos con 27.000. En Europa los tres mercados más fuertes fueron Alemania (20.000), Italia (6.700) y España.

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